
Existen muchos tipos de superhéroes, pero mi preferido, sin duda, es Spiderman., el hombre-araña. Su identidad secreta es Peter Parker un joven estudiante neoyorquino que adquiere asombrosos poderes tras ser picado por una araña que había sido expuesta a experimentos radiactivos.
Esto provocó que paulatinamente Parker adquiriera poderes sobrehumanos: la velocidad, fuerza y agilidad proporcionales a las de una araña de su tamaño; un "sentido arácnido" que le avisa de peligros y la habilidad de adherirse y desplazarse por cualquier muro o pared, independientemente de su horizontalidad. Se las ingenia además para construir un mecanismo que le permite lanzar un viscoso producto químico a manera de telaraña.
De repente, una telaraña surca la "skyline" de la ciudad y en su extremo una figura, embutida en un traje de licra azul y roja, se dirige hacia ti a toda velocidad: es tu vecino y amigo Spiderman. Vecino, puede, pero ¿amigo?. No os conocéis de nada y de repente él sacrificaría su vida para salvar la tuya.

En fin toda una joya. Cualquier chica estaría dispuesta a dejarse rescatar por él; de que sus fuertes brazos la agarrasen con fuerza y la rescatasen de las garras del Doctor Octopus. ¿Porqué tanto afán y fruición? ¿Por llevarse a todas las chicas? ¿Por combatir el mal? La respuesta: porqué es ficción. Porqué estas cosas no pasan en el mundo real. Porque no existen los superhéroes en la realidad.
Pero claro ¿quién no quiere ser rescatado por un superhéroe y vivir una espectacular historia de amor? Hace un año, conocí a mi superhéroe particular. Aquella persona que me intentó rescatar y que lo siguen intentando día tras día, paso a paso. Ayudándome a aceptarme, a sentirme bien conmigo misma, a quererme. Él nunca creerá que lo considero como tal, porque no lleva capa, ni máscara, ni puede volar, pero estoy convencida de que él es mi héroe personal.